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El reto de la inteligencia turística: llegar a los pequeños municipios

  • 12 may
  • 4 min de lectura

Digital Tourist reivindica la PID como herramienta para democratizar la inteligencia turística y abre el debate sobre la salud como nueva frontera del sector


La segunda y última jornada del Digital Tourist 2026 de AMETIC arrancó con un debate centrado en cómo conseguir que la inteligencia turística llegue al conjunto del territorio y no se quede en los grandes destinos, con un horizonte ya planteado sobre la mesa: el turismo de salud y los llamados "territorios que curan".

La mesa, moderada por Miguel Ángel Montero, presidente de la Comisión de Salud Digital de AMETIC, reunió a Elisabeth González, directora de la Oficina Técnica de Turismo de la Diputación de Barcelona; José Estévez, jefe de proyecto sénior de la Plataforma Inteligente de Destinos (PID) de SEGITTUR, y Paulo Nunes de Abreu, curador del Lagos WellTech Summit de Portugal.

La PID, plataforma "as a service" para todos los destinos

El jefe de proyecto sénior de la PID, José Estévez, situó como reto central del modelo conseguir que la tecnología llegue también a los destinos pequeños y con menos capacidades.

Estévez describió cuatro escenarios de madurez, desde el destino con herramientas aisladas hasta el ecosistema plenamente interconectado. Y explicó que la PID se concibe precisamente para cubrir el último: una plataforma as a service que "habilita a esos destinos para democratizar y subir su nivel de madurez digital".

El aprendizaje, resumió, es que "un destino no es más inteligente cuanta más tecnología tenga, sino por cómo es capaz de enfocar esa tecnología para resolver problemas reales".

Estévez subrayó también el cambio de paradigma en el uso del dato: del análisis a posteriori al conocimiento del visitante "durante" el viaje. Esto abre la puerta a influir en flujos, sostenibilidad y consumo en tiempo real y a personalizar la oferta cruzando información entre destinos.


El punto de partida: la provincia de Barcelona


La directora de la Oficina Técnica de Turismo de la Diputación de Barcelona, Elisabeth González, aportó datos concretos sobre el reto al adelantar los primeros resultados de un estudio inédito sobre madurez digital en la provincia. Sobre un universo de 310 municipios —se excluye la ciudad de Barcelona por sus particularidades—, con respuesta del 60%, el 86% no dispone aún de hoja de ruta de digitalización turística, el 55% no tiene técnico de turismo o sólo a media jornada, y un 10% se autopercibe en un nivel de digitalización avanzado o muy avanzado.

"No podemos implantar una estrategia si no tenemos a nadie detrás que la pueda implantar", apuntó González, recordando que el 60% de los 311 municipios de la provincia tiene menos de 5.000 habitantes.

González reclamó además distinguir con precisión entre digitalización e inteligencia turística, a menudo usadas como sinónimos. "La digitalización es una herramienta, un proceso de transición. La inteligencia turística va mucho más allá: es un cambio absoluto en la cultura de la gestión pública", afirmó. Y reivindicó un papel central para los técnicos de turismo en el cruce entre el dato y la realidad del territorio: "El análisis cuantitativo es como un termómetro que te marca dónde están los mapas de calor, pero la clave está también en ese análisis cualitativo".


MID DIVA, el "preuniversitario" que diseña la Diputación de Barcelona


Para acompañar a los municipios que aún no llegan al modelo de Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) de SEGITTUR, la Diputación de Barcelona ha desarrollado MID DIVA, un programa inspirado en la metodología estatal.

El modelo reduce los 261 indicadores del marco de SEGITTUR a 54, manteniendo los cinco ejes —innovación, accesibilidad, sostenibilidad, tecnología y gobernanza—, y se plantea como un paso previo para escalar después al modelo completo. "Para aquellos municipios que digan 'yo ya he hecho el preuniversitario', queremos trabajar en una posible convalidación con SEGITTUR", explicó González, que confirmó también el desarrollo de una herramienta de gestión propia para facilitar la implantación.

"Territorios que curan": el turismo de salud como nuevo horizonte

La mesa abrió además un debate poco habitual en este tipo de foros con la intervención de Paulo Nunes de Abreu, que situó la salud como posible nueva frontera del turismo inteligente. Nunes de Abreu reivindicó hablar de "territorios que curan" más que de turismo de salud, y diferenció con claridad este concepto del turismo médico. "Estamos asistiendo a una crisis en el modelo de salud centrado en hospitales frente a un modelo centrado en la prevención", expuso. Y defendió que destinos turísticos con alta dotación de datos —como los conectados a la PID— pueden medir comportamientos saludables y traducirlos en evidencia.

Como referencia, mencionó el concepto de "prescripción social" —la posibilidad de que un médico recete una semana de vacaciones a un paciente con depresión— y propuso aplicar al ámbito turístico los indicadores PROM y PREM, habituales en sanidad, para medir el impacto real de la experiencia del visitante.


¿Cuándo sabremos que el modelo ha tenido éxito?


El moderador cerró la mesa con una pregunta provocadora: “¿Qué tendría que estar funcionando para que pudiéramos decir que el modelo ha triunfado?”. González apostó por "dejar de hablar de la cultura del dato porque ya forme parte de nuestro día a día y revierta en políticas que mejoren la calidad de vida del residente". Estévez puso el foco en el lenguaje: "Cuando dejemos de utilizar la palabra inteligente porque la hayamos normalizado, y estemos hablando de personas". Y Nunes de Abreu llevó el debate un paso más allá: "Dejemos de hablar de destinos y hablemos de territorios inteligentes".

 
 

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